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El verdadero sentido de la Iniciación
(initium en latín: empezar, comienzo) es poner en funcionamiento
energías que van a permitir realizar y expresar las facultades
a las que aspira el individuo.
La fijación de fuentes luminosas directas o indirectas es
el origen de todas las iniciaciones y se encuentra en todas las
tradiciones. Es esta fijación, y por consiguiente el
fosfeno, lo que da acceso a los poderes del espíritu, aunque
muchos consideran que estas capacidades están "reservadas
a algunos elegidos o iniciados" porque ignoran la propia naturaleza
de la iniciación. Son en realidad muy fáciles de conseguir
y de desarrollar, siempre que se respeten unas reglas simples.
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