Todo feno es un intermediario fisiológico entre
el sentido físico al que corresponde y el sentido
espiritual equivalente que, una vez despierto, da
lugar a la percepción de energías, acontecimientos
o universos intangibles, es decir, no perceptibles
con los sentidos físicos.
El sistema fénico cuando es estimulado, provoca
la percepción de planos espirituales, o lo
que las tradiciones llaman "más allá",
"mundos invisibles" o "planos sutiles".
Existe un equivalente del fosfeno para todos los
otros sentidos físicos, a los cuales hay
que añadir el sentido del equilibrio, cierta
cualidad del esqueleto, la actividad muscular, la
respiración y la percepción del tiempo.
Todos estos fenos, y probablemente otros que todavía
no se han detectado (por ejemplo el feno de la voz,
que podría estar constituido por el pensamiento
auditivo) están, por supuesto, conectados
entre ellos. Lo que hace que al excitar un feno
específico, podamos perfectamente percibir
las sensaciones ligadas a otro feno.
Finalmente, existe un tercer sistema sensorial,
que hasta el momento hemos llamado "centros
psíquicos" o chacras. Este tercer sistema
sensorial está ligado a la conciencia. Es
posible que, hasta cierto punto, estos centros psíquicos
sean los órganos de la conciencia.